Cayetana Iglesias es psicóloga. Su trabajo cruza dos cosas que casi nunca van juntas: la neuropsicología —con datos, pruebas, evidencia— y un enfoque afirmativo y no patologizante. No busca corregir, busca entender: para ella, la neurodivergencia no es un problema a resolver, es parte del proceso de identidad y autodescubrimiento de cada persona.
En consulta, eso se traduce en evaluación neuropsicológica (NEUROPSI, Bender, WAIS...) además de diagnóstico psicológico y psiquiátrico — pero el objetivo nunca es poner una etiqueta y ya. Es dar información clara sobre cómo funciona la mente de cada quien, para que se pueda integrar a la vida en vez de cargarse como un diagnóstico pendiente.
Desde diciembre de 2025 coordina el grupo de afirmación de género del Centro Comunitario La Moira, y entre 2024 y 2025 acompañó procesos terapéuticos en Orquídea A.C., casa de asistencia para personas LGBTTTIQ+. Ahí aprendió a ver la neurodivergencia como parte del día a día de quienes acompaña, no como una excepción — y esa mirada es la que trae también a su trabajo en TranSSalud.
Actualmente amplía su formación en psicofarmacología. Trabaja en sesiones híbridas —presenciales en CDMX o en línea, según lo que acomode a cada persona— la primera sesión siempre es un espacio para autoconocerse: sin presión, sin diagnóstico apresurado.